Reflexión UD1
En la entrada de hoy hablaré sobre lo que hemos tratado en la Unidad
Didáctica 1. Se discutió acerca de las cualidades que debía tener un buen
profesor de ELE y finalmente acabamos diseñando una imagen que resumiera los
puntos principales. Cada alumno expuso lo que consideró más importante a tener
en cuenta.
Las infografías de mis compañeros me hicieron reflexionar acerca de dos cuestiones, la primera ligada con la gestión del aula y la segunda con la concepción de la profesión.
La primera cuestión se relaciona con las habilidades de gestión de grupo.
Me gustó mucho encontrar referencias a la gestión emocional y la importancia de
la autoimagen del profesor. Mi compañero Jaume hacía referencia en su
infografía a estas características sobre cómo ser un buen profesor: Autoestima,
capacidad de aceptación y adaptación, capacidad de crear un clima adecuado en
el aula, de contagiar optimismo y ganas de vivir.
¿Quién no recuerda a sus profesores precisamente por transmitir esa
sensación cuando éramos adolescentes? Estas cosas no se aprenden en un
máster, se aprenden en el aula y en la vida, y no necesariamente por ese orden.
Este elemento lo conecté con el contenido de un podcast llamado LdeLengua que
escucho bastante a menudo cuando salgo a caminar. El capítulo en
cuestión habla sobre los incidentes críticos en el aula, esos
momentos en que el profesor se pregunta: ¿realmente valgo para ser
profesor? Pueden llegar a ser traumáticos y recomiendo su escucha si
tenéis unos minutos. Todos somos consientes que durante nuestra formación
reglada no siempre hemos hecho pasar a nuestros profesores por un camino de
rosas. La capacidad de gestión emocional y solidez de la personalidad
de un profesor puede determinar cómo resuelve situaciones de este tipo.
La segunda cuestión que me gustaría tratar brevemente en relación a las
infografías es acerca de la formación continua y los esfuerzos
constantes por mejorar en tu profesión. Personalmente he conocido un
poquito el mundo de la educación no formal y el sector social (o tercer sector)
creo que habría que reflexionar acerca de las profesiones con un alto nivel de
vocación. ¿Es justo que la formación tenga que costearla el profesor y no la
institución/empresa/escuela? ¿Es justo que se hagan más horas de las
estipuladas porque hay una conexión emocional fuerte con lo que
impartimos? Considero que si se le exige al profesional un compromiso,
lo justo sería encontrar por la otra parte el mismo nivel de compromiso. En
este vídeo que tuve la oportunidad de ver hace unas semanas se comenta precisamente
esta cuestión, la relación entre la profesión vocacional y lo que implica
(formación continua, asistencia a seminarios, talleres, elaboración de
materiales) y las condiciones que lo rodean. Aunque no tiene que ver
estrictamente con la gestión del aula, considero que un desbalance en sus
condiciones laborales puede afectar al entusiasmo y desempeño del profesor.
En la segunda sesión tratamos una herramienta muy interesante para
reflexionar acerca de cómo podemos mejorar esos aspectos problemáticos en el
aula: el cierre de clase, esa explicación que no pudimos ver en profundidad, la
conexión con los alumnos... La herramienta tiene un carácter auto evaluativo,
es decir, sirve para reflexionar acerca de nuestra acción docente.
Considero que puede ser de muchísima utilidad tenerla presente para cuando dé mis primeras clases, de bien seguro me ayudará a tener en cuenta los momentos y elementos clave para planificar adecuadamente la sesión. En mi caso no consistirá en "vas a evaluar tu última clase" sino "vas a preparar tu primera clase".

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